El Dragón Verde, 2006
Hace tiempo que no paso por vuestro lado, y las últimas veces, no ha sido especialmente agradable. Vosotros no tenéis la culpa, buena gente. Siempre habéis cumplido, siempre habéis estado allí. Habéis sido cordiales, invitado a beber, pinchado mi música, y también habéis dispuesto un escenario entrañable para algunos momentos especiales.
Ahora, sin embargo, aparecéis asociados a una época que comenzó, como las buenas películas de Wilder, de forma algo loca, se desarrollo haciéndose muy hermosa, pero terminó como el más pesimista de los Tim Burton.
Al recordarla, parece un viejo documento en bobinas mudas de Super8. Han pasado mucho tiempo en la humedad del sótano, casi no las puedo ver bien.
Allí hice amigos, bebí hasta perder la razón y conocí a quienes luego fueron buenas compañeras, al menos durante el tiempo que se creyeron la gran mentira de mi personaje. Todas las máscaras caen, y, joder, la mía hizo ruido. Entre mis amigos y yo hay un muro insondable, que me ha sido imposible romper hasta la fecha. Además... hay una pobre chica, triste, poca cosa, pero la verdad es que me caló hondo, como a Brando, Mary Murphy, en Salvaje.
No la traté bien, las cosas como son. Aun así, siempre busco la oportunidad para disculparme, pero cuando la encuentro, estoy ya cayendo al suelo tremendamente borracho. He tenido suerte de llegarte a conocer, y me alegro de que, por lo que se, te vaya bien.
¡Pero no, amigos! No os guardo rencor. No es la atención al cliente, no es el precio de la cerveza (¡aunque ya os vale!) Es la podredumbre…
No puedo evitar oler a chamus-quina cada vez que trato de acercarme otra vez a ese dragón verde. Parece ser que su aliento se ha vuelto más afilado que nunca. Demasiado tiempo precintado, hay que airear ese local, por Dios.
Supongo que en el fondo soy un perro espeluchao espantado por otros más fuertes. Pero mi olfato es más sensible; alguien marcó su territorio; se mearon fuera, a pesar de la indicación “HACEDLO DENTRO, NO SEAIS ORCOS DE MORDOR”, y los niños buenos como yo hemos de evitar acercarnos, o nos morderán el culete.
Indirectamente, se os ha asociado con tiempos mejores que ahora han dejado de tener sentido. Muchos y muy buenos recuerdos, demasiados, coño. Pero también muchas angustias propias y de seres cercanos; cerca de vuestras puertas he sido víctima de auténticos abusos. He sufrido en plan bestia, como Brando en La Ley del Silencio, al escuchar las duras palabras de una aspirante actriz.
¿Acaso estas actrices no ejercen como tal cuando nos dan el golpe de gracia? Todo un reto, nena, trata de parecer triste, cuando lo que estás es hasta las narices.
Contigo, Dragon Verde, es un eterno Han/Leia. Te diré que en un tiempo, trascendías mi vida, y ahora, solo te tengo nostalgia. Se ha apagado el fuego que expulsabas por tu hocico... Eras la llama eterna, y ahora me has chamuscao.

