Publicidad:
La Coctelera

16 Abril 2006

Estreno de "R.S.U."

En mi mente, Avilés se empezaba a convertir en un lugar mítico, casi mitológico. Tan familiar y a la vez tan lejano; conocido a través de unas pocas imágenes en formato digital. Las imágenes de RSU, una historia sobre la luz que aun en el pozo más oscuro, todavía puede brillar.

De modo que el viernes siete nos subimos al Peugeot 206 de Irene, recogimos a Pepe y a Lourdes y andamos el camino hacia el norte. Cruzar la geografía española en coche puede ser tarea bastante aburrida, sin embargo, entre chistes, siestas y hacer el canelo con una cámara de vídeo, la cosa pasa rápido. Al caer la noche, ya éramos avilesinos de adopción.

Nada más llegar, mientras tomábamos una cerveza en Don Pedro, comenzaron a aparecer los actores. Miguel (¡la moto!) nos esperaba fuera. No quise decirle que había sido doblado, pero nuestro realizador, Pepe, se reía por dentro solo de pensar el momento en que se diera cuenta. Al fin y al cabo solo es una frase, y al chico no se le escuchaba bien.

Luego llegaron Vivi (Adela), Win (Fabián) y Antonio (Novio en la boda, y maquillador), y también nos encontramos con familiares y amigos de ambos realizadores (Pepe y César).

Es impresionante el potencial de Virginia Hevia cómo actriz. Su personalidad, fresca y joven, nada tiene que ver con la anciana enferma que interpreta en el cortometraje.

Win se comportó como esa estrella de cine que no abandona sus ademanes elegantes durante toda la noche. En algunos momentos, no procedía.

Sin apenas cenar, salimos a romper la noche avilesina. Todos practicamos eso de servir la sidra con un brazo arriba, sosteniendo la botella, y otro abajo, con el vaso. Nos metimos en un local que pinchaba música de mi gusto. Mi habitual petición (Loquillo y Trogloditas, siempre) fue atendida con mucha educación y simpatía, y al poco de pedir mi cerveza, ya sonaba por los altavoces el autocensurado tema de La matare.

Me sentí un poco mal, no por la bebida, sino por el cansancio y la falta de alimento, así que tuve que salir afuera a respirar un poco. Esto creó falsas alarmas entre mis compañeros, pero al poco tiempo estaba de nuevo dentro disfrutando de la buena música ochentera.

Luego fuimos a un bar llamado Ave Fénix, que, al contrario de lo que dice la mitología, aun se encontraba en cenizas. Es este un lugar crepuscular. En su interior, gente abocada a un destino que aunque pobre, no deja de tener cierto regusto romántico. Estrellas de rock venidas a menos, fans y groupies que envejecieron demasiado pronto y las nuevas promesas del metal español, que no saben lo dura que será su caída.

Allí hice migas con la cantante de Factor X y conocí a dos miembros de los extintos Madera Rock, quienes se sorprendieron de que un sevillano conociera sus canciones.

Al día siguiente fue el estreno. Llegaron las otras dos actrices, Sonia Santos (Carmen) y Nuria Lope (Lucía). Sonia, otra maestra de la transfiguración, una mujer alegre, alejada de la Carmen apagada y triste de RSU. Nuria sin embargo, se limitó a ser esa joven aspirante a actriz de mirada angelical que trata a todo el mundo con la misma falsa simpatía. Aun así, le tomé algunos primeros planos… es una chica guapa.

Nuestro cortometraje fue el último en proyectarse, como clausura del festival. Antes, buenos cortometrajes rodados en formato cinemátografico y con cameos de Victoria Abril, Oscar Jaenada o Mariví Bilbao.

El pase de RSU fue acogido con expectación y la gente aplaudió con fuerza. Es una sensación indescriptible oír esos aplausos mientras tu nombre aparece en la pantalla, supongo que todos tenemos un momento de gloria, lo peleamos y nos gusta recrearnos en él. Luego, visto con perspectiva “tampoco es para tanto”.

La verdad es que todo pasó muy pronto (15 min, para ser exactos). ¿Cómo ponderar mi trabajo? Supongo que cuando no puedes hacer nada más para mejorar una escena, la das por concluida y pasas a la siguiente con la conciencia tranquila. Sin embargo, al verla rodeado del gran público es cuando esos pequeños errores se vuelven importantes. Es entonces cuando surge tu vena perfeccionista.

A la vuelta, acabamos sin dinero, casi sin gasolina y muy muy habrientos. Kiss FM volvió a ponernos exactamente las mismas canciones en la vuelta que en la ida. Con la satisfacción del trabajo bien hecho, y con las fuerzas renovadas para el próximo proyecto, nos despedimos de un Avilés que se a grabado, no solo en nuestra videocámara, sino también a fuego en nuestros corazones.

servido por zingamo sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Cínico, pedante, rastrero... eterno protagonista de un western crepuscular. Aquí solo servimos whiskey..., y ya van Counter
Hit Counters

Fotos

zingamo todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera