El Cine Doré; Un paraíso para el cinéfilo
Cualquiera que ame el cine conoce la emoción que se siente cuando se apagan las luces y se oye el zumbido del proyector. La experiencia colectiva de asistir al último estreno, las expectativas creadas en torno a la película, la sensación de que ya no hay marcha atrás y que durante dos horas podemos abandonarnos a nuestros sentidos, olvidando el mundo real, no se puede comparar a cualquier otra forma de entretenimiento.
En un tiempo de crisis, en el que incluso los más cinéfilos optan por descargarse sus películas de la red, en lugar de ir a disfrutarlas al cine, algunos de nosotros agradecemos iniciativas como el Cine Doré, o lo que es lo mismo, el complejo de salas de exhibición de la Filmoteca Española.
El Cine Doré no es un cine al uso. Es un edificio de estilo modernista construido a principios del siglo XX, en la calle Santa Isabel, cerca de la parada de metro Antón Martín e inaugurado en 1923. Realmente ya albergaba una sala de proyecciones desde 1912,
aunque entonces se le conocía como Salón Doré.Hasta su cierre en 1962, fue básicamente un cine de barrio y era conocido popularmente como el palacio de las pipas. Nunca albergó estrenos importantes ni de rabiosa actualidad.
En 1982 es comprado por el Ayuntamiento y cedido al Ministerio de Cultura, y comienzan las obras de restauración, conservando elementos decorativos y arquitectónicos del antiguo edificio. La sala de cine que había es restaurada a imagen y semejanza de la antigua, y se construyen dos nuevas, una de ellas, al aire libre. Así, el Doré se convierte en lo que es ahora, un cinematógrafo donde la Filmoteca Española exhibe las películas de su numeroso archivo, ya sea de forma aislada o como parte de un ciclo dedicado a algún actor o director.
Para mí, asistir al Doré, supone poco más que un viaje en el tiempo. En apariencia sigue siendo ese cine antiguo que era. La fachada parece construida para una película de época y uno imagina que al traspasarla solo encontrará un espacio vacío y los andamios que la sujetan, pero nada más lejos de la realidad.
Una vez dentro, es como estar en un parque temático muy bien acondicionado. Según entramos vemos una zona de veladores y una cafetería al fondo, con aperitivos a precios populares. A mano izquierda encontramos una librería dedicada al cine que también alberga un tablón de anuncios donde profesionales y aficionados invitan a al lector la proyección de sus cortos, o se ofrecen para dar clases de montaje o requieren extras para alguna filmación.
La reconstrucción de la antigua sala del Salón Doré es sencillamente sensacional. Sólo al entrar, ya sientes que estás a punto de formar parte de algo mágico e irrepetible. Está acondicionada como el típico corral de comedias rectangular, con sus palcos en la zona
superior y patio de butacas. eso sí, las butacas son de lo más cómodas, nada de sillas de madera ¡Tanto realismo hubiera sido excesivo!
Cuando ya comienza la película llegas incluso a emocionarte al ver en pantalla grande esos bellos rótulos en blanco y negro, que hasta ahora solo habías visto en tu televisión. Y es que la programación del Cine Doré está compuesta mayoritariamente de clásicos del cine norteamericano, francés, alemán... agrupados en ciclos sobre cine negro, la nouvelle vage o el expresionismo.
Pero ojo, que no sólo de clásicos vive el hombre. Pues junto películas de Billy Wilder, Fritz Lang o Alfred Hichtcock, también podemos encontrar documentales o filmes más recientes como Smoke (Wayne Wang), Parque Jurásico (Steven Spielberg) o Camino a la Perdición (Sam Mendes), por mencionar solo tres ejemplos que ahora mismo me vienen a la mente.
En fin, los que me conocéis podéis imaginaros cuanto he podido disfrutar al encontrar un cine como este, que auna lo mejor de dos mundos: Primero; una bonita apariencia arquitectónica y una programación repleta de grandes films, y segundo; unas salas dotadas de las todas las comodidades y el mejor equipamiento técnico.
Por si fuera poco, la entrada sólo cuesta 2,50 €, y puedes sacarte un abono de 10 películas por 20 € con lo que al final te sale por dos euros la sesión. ¿Qué más se puede pedir? ¿Es o no es este el paraíso para un cinéfilo?
MÁS INFORMACIÓN SOBRE EL CINE DORÉ EN: http://www.mcu.es/cine/MC/FE/CineDore/index.html


Luis Campoy dijo
Hola, Berto. Encantador tu apología de este vetusto Paraíso del Cine a la antigua usanza. Ojalá en todas nuestras ciudades pudiésemos hallar algún reducto como éste. Además, es baratísimo. Claro que disfrutar los clásicos del Séptimo Arte en Pantalla Grande (así se llamaba mi programa de radio, ay........) no tiene precio. Para finalizar: veo que la Cultura está de capa caída: los cines aparecen casi vacíos, y nuestros blogs apenas reciben comentarios. Debe ser el signo de los tiempos. ¡Un abrazo!
13 Mayo 2009 | 05:52 PM